Pedagogía

Las nuevas tecnologías en las aulas heterogéneas. Una oportunidad para el oficio de enseñar y aprender

Autor: Lic. Fernando G. Frías
Maestro Superior (Maestro de Nivel primario).
Prof. de Filosofía y Cs de la Educación.
Lic. en Gestión de Instituciones Educativas.
Actualmente cursa la Lic. en Filosofía.
Es director de nivel secundario y profesor del mismo nivel y del nivel superior.

 

Introducción 

En el marco de la educación las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) si bien son una herramienta que en muchas escuelas los docentes utilizan en las aulas, son a la vez algo más que un recurso para enseñar. Son también una oportunidad a los fines de encontrar diversas estrategias en nuestro oficio de enseñar como docentes y de potenciar el aprendizaje de nuestros estudiantes en las aulas heterogéneas.

Las TIC, en un contexto epocal como es el siglo XXI, caracterizado fuertemente por el conocimiento y el desafío de desarrollar nuevas habilidades, irrumpen y se hacen presentes en las aulas bajo un paradigma heterogéneo entre quienes las habitan cotidianamente. Dichas aulas heterogéneas son concebidas en un nuevo espacio que va más allá de sus paredes físicas y con posibilidades de trabajar en ellas de forma sincrónica y asincrónica.

El supuesto teórico fundante del enfoque de aulas heterogéneas es que todos pueden aprender. Por tanto, la diversidad tendrá que ser la oportunidad de poder interactuar en medio de las diferencias, buscando ser protagonistas activos del aprendizaje. Para ello, es necesario romper, como docentes, con pensamientos limitantes que van poco a poco rotulando a los estudiantes y haciendo que el impacto de su desempeño sea cada vez menor.

Por otra parte, las aulas heterogéneas nos hacen pensar que en nuestras prácticas se logre desarrollar cierta autonomía de aprendizaje y capacidades para tomar decisiones, en lo que se refiere a la apropiación de contenidos de aprendizaje. Ello implicará que la gestión del aprendizaje del estudiante sea un largo proceso que permita lograr la emancipación desde un camino autorregulado en el que pueda desarrollar determinadas habilidades, hábitos de estudio, desarrollo y conocimiento de inteligencias múltiples, unidos a la madurez en las relaciones interpersonales que favorezcan un sentido moral en el que se pueda crecer en la actitud colaborativa.

¿Cómo lograr esta suerte de utopía actitudinal ante el aprendizaje autónomo si no es desde un repensar el rol docente y sus estrategias de planificación de actividades de enseñanza que luego impactarán en la clase frente a sus estudiantes?

A partir de una construcción flexible de su planificación, el docente brinda diversas oportunidades a sus estudiantes y al mismo tiempo ellos pueden analizar qué tareas podrán llevar adelante y qué caminos tomar para resolver las actividades. Ello implicará que los alumnos puedan al fin y al cabo terminar por organizar sus tiempos en forma personal y grupal en base a la diversidad de consignas y de materiales, sentirse partícipes de las actividades presentadas como así también de la evaluación (Anijovich, Malberger y Sigal, 19:2007)

Por otra parte, las actividades propuestas no implica diversificarlas sin sentido. En todo caso deberán ser auténticas y originales en lo posible, a fin de poder favorecer que los estudiantes puedan conectar con lo que creen, piensan, les interesa, con lo que los interpela y, de esta manera, hacer que las actividades a realizar tengan un horizonte de sentido para lo que los estudiantes realizan.

 

Las TIC, ¿oportunidad u obstáculo para gestionar en aulas heterogéneas? 

Las TIC con relación a las prácticas educativas, implicarían en principio un posicionamiento institucional, una decisión a través de la que se busque no solo construir conocimientos, sino también configurar un estilo de enseñanza junto a los actores dentro de la escuela. Ahora bien, ¿qué transformaciones hace posible la revolución informática en el aula y en el proceso de enseñar y aprender?

Las TIC hacen posible un cambio original, en el que las aulas virtuales parecen borrar las fronteras institucionales, espaciales y temporales de la educación tradicional. Este cambio exige pensar el aula más allá de estar todos juntos en el mismo sitio y al mismo tiempo ante un docente que informa masivamente determinados contenidos. Hoy las TIC permiten la diversidad de acceso a la información y a la producción del conocimiento gracias a la flexibilización de los tiempos y espacios para aprender bajo la guía y acompañamiento del rol docente.

Otro cambio originado por la revolución tecnológica y el uso de internet implicaría resignificar la autoridad de los manuales escolares. En este sentido, los receptores actuales, al utilizar las nuevas tecnologías, son capaces no solo de hallar nueva información sino, ante todo, producir conocimiento. El uso de dispositivos y a través de una continua interacción, se contrapone a los medios pasivos como lo son, por ejemplo, la televisión y el diario. De esta manera, las nuevas tecnologías conllevan a combinar los modos de representación, mixturando de forma multimodal la producción de nuevos significados en una constante dinámica de combinación de lo oral, lo escrito, lo visual y, lo sonoro a los fines de interpretar y producir otros significados. 

Por otra parte, las TIC permiten desarrollar capacidades de conceptualización haciendo que el sujeto logre conectar el pensamiento personal con la cognición distribuida. En este sentido, la información propia de las nuevas tecnologías al estar en el dispositivo más próximo, estará al alcance de la mano desafiando la actitud no solo para un determinado saber en sí, sino en su consecución de un modo constructivo.

No menos importante es desarrollar a través de las TIC actividades que permitan la construcción del conocimiento de un modo colaborativo, valorando así toda producción colectiva e involucrando a otros actores sociales con quienes se podrán compartir diferentes intereses.

 

Las TIC en el marco de las prácticas educativas y nuevas posibilidades de evaluación. 

El docente deberá profundizar en su oficio de enseñar, por una parte, el conocimiento tecnológico, como así también el conocimiento pedagógico y aquel conocimiento al que pertenece su área disciplinar. De esta forma habrá que pensar, de qué manera los contenidos propios a dar en un espacio curricular, logran articularse con la pedagogía y la didáctica y aquellas tecnologías que podrían adaptarse según la necesidad propia del docente.

Se entiende que las nuevas tecnologías, además de hacerse presentes en una PC, están ligadas también por ejemplo las Tablet, los smartphones, pizarras digitales, entre otros dispositivos que abren la puerta para que en las aulas se tengan nuevos espacios que permitan obtener innovadoras experiencias escolares y educativas que se enriquecen por el uso de las TIC, sin descartar las tecnologías tradicionales tales como libros, pizarra, carpetas.

Por tanto, las TIC podrían contribuir, constituyéndose en herramientas para evaluar, entendiéndose que la evaluación no es un hecho aislado del contexto de enseñanza y aprendizaje, sino que conlleva una intencionalidad y al mismo tiempo un destinatario, determinando, dándole, de esta forma, un sentido al instrumento.

En este sentido, el concepto de portafolio digital, como dispositivo de evaluación, hará posible recuperar, sistematizar, analizar y resignificar diferentes tipos de producciones que hayan surgido en el transcurso del proceso formativo. De esta manera, estaríamos insertos en un nuevo paradigma evaluativo en el que a través de evidencias de aprendizajes, se integrarían contenidos desde una dimensión creativa por parte del estudiante saliendo de un modelo tradicional repetitivo.

La característica de este instrumento es la diversidad con relación a los materiales a utilizar, tanto en lenguajes tales como tablas, gráficos, reseñas, memorias, escritos argumentativos, entre otros, como así también en diferentes soportes como fotografías, imágenes y/o dibujos, registros sonoros y audiovisuales, videos, etcétera.

Dichas evidencias se podrán cargar por ejemplo en un espacio virtual como es el Drive. Luego será el momento del proceso de selección de tales evidencias según sea el objetivo planteado para la construcción del portafolio. Ello requerirá elegir y justificar por qué se opta por dichas evidencias. Es el momento de la reflexión en el que se da cuenta de los alcances y limitaciones con el que el autor o los autores se fueron encontrando en la evolución de los trabajos. Finalmente, se edita y se publica lo producido y elaborado.

Es oportuno que el docente, a la hora de implementar este sistema de evaluación, pueda acordar con sus estudiantes los objetivos del portafolio, criterios de producción y de evaluación. A la vez consensuar que este instrumento es un modo de mostrar qué es lo que sabe el estudiante sobre un contenido, qué hizo para alcanzarlo, de qué modo aprehendieron el contenido, qué desean profundizar sobre lo visto y cuáles son los alcances o resultados de lo realizado.

Las TIC se han hecho presentes en la escuela, de modo tal que debemos pensarlas para un mayor desarrollo de nuevas capacidades en nuestros estudiantes y en su desenvolvimiento como ciudadanos.

Fernando Frías

Fernando Frías

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