Pedagogía

Educación Biocéntrica: una pedagogía centrada en la vida

Por Florencia Furlotti
Mgter. en Procesos Educativos Mediados por Tecnologías (UNC, Argentina)
Esp. en Educación Biocéntrica (UECE, Brasil)
Facilitadora de Biodanza (Ceará, Brasil)

Por Paula Pereira Scherre
Dra. en Educación (Brasília, Brasil)
Prof. adjunta en la Universidade Estadual do Ceará (Brasil)
Facilitadora de Biodanza (Ceará, Brasil)

Jueves, 20 de agosto de 2026

Fuente: elaboración propia, agosto 2026.
Los siguientes versos de María José Weyne (Zeza), publicados en el último libro de Ruth Cavalcante y Cézar Wagner de Lima Góis (2015), sintetizan con sensibilidad y poesía el espíritu de la Educación Biocéntrica.

…pra tentar mudar a história
trazendo afeto e amor
e assim a aprendizagem
que pela vivência passou,
constrói o conhecimento
com sentimento e valor.

María José Weyne (2014), en Cavalcante & Góis (2015)

…para intentar cambiar la historia
aportando afecto y amor.
Y así el aprendizaje
que por la vivencia pasó,
construye el conocimiento
con sentimiento y valor.

María José Weyne (2014), en Cavalcante et al. (2017)

¿Lo que estás haciendo en este momento está generando vida? Esta pregunta tan simple y a la vez tan profunda, es la brújula de la Educación Biocéntrica: un enfoque pedagógico que sitúa la vida en el centro de cualquier práctica educativa, que tiene más de cuatro décadas de historia, prácticas concretas y una metodología propia.

En este artículo presentamos sus orígenes, sus bases epistemológicas, su método y sus áreas de aplicación. La invitación es a explorar una propuesta que puede interpelarnos, en tanto seres humanos, sobre nuestras decisiones al momento de aprender y también de enseñar en cualquier ámbito que lo hagamos: organizaciones, comunidades, instituciones educativas o movimientos sociales.

Esta propuesta pedagógica nació de una praxis comprometida con la transformación social y fue construyéndose en el encuentro entre la educación popular, el Principio Biocéntrico y la reflexión permanente sobre los procesos de aprendizaje-desarrollo humano.

La Educación Biocéntrica en tanto pedagogía viva, es inseparable de la biografía de sus fundadores: Ruth Cavalcante y Cézar Wagner de Lima Góis. Cearenses de nacimiento ambos, sus trayectorias están marcadas por la militancia, el exilio y una gran resiliencia.

En la década de 1960, Ruth se desempeñó como profesora en el Movimiento de Educación de Base (MEB) en Brasil alfabetizando y concientizando a campesinos en el nordeste de Brasil a través de la radio. Militó también en la Juventud Estudiantil Católica (JEC) y en la Juventud Universitaria Católica (JUC) influenciada por la Teología de la Liberación y el método de Paulo Freire.

Perseguida por la dictadura militar brasileña, Ruth se refugió en Chile y posteriormente en Alemania. El nacimiento de su hija Mariana, con Síndrome de Down, fue el catalizador para investigar métodos de inclusión, integrando la psicopedagogía con la valoración de la vida más allá de las limitaciones intelectuales.

Poco después de haber retornado a Brasil, a principios de la década de 1980, Ruth Cavalcante conoció a Cézar Wagner, un psicólogo que había llegado a Fortaleza con la biodanza como herramienta y la educación popular como horizonte. El intercambio fue fundacional: él le enseñó Biodanza a ella; ella le enseñó la Pedagogía del Oprimido a él.

La Escuela “Rayo de Sol”, que Ruth fundó en Fortaleza (Ceará, Brasil) como respuesta concreta a la exclusión que vivía su hija, se convirtió en el laboratorio donde comenzaron a construirse las bases de lo que hoy conocemos como Educación Biocéntrica. La praxis se fue extendiendo a la favela Pirambú, a comunidades campesinas de Pedra Branca (tierra natal de Ruth Cavalcante), y progresivamente a contextos cada vez más diversos.

En 1986, en una conversación en esa misma escuela, Ruth le propuso a Rolando Toro -sistematizador del principio biocéntrico y creador de la Biodanza- reemplazar la denominación “Educación Salvaje” que él había esbozado, por el nombre de “Educación Biocéntrica”, más coherente con el principio teórico y más viable culturalmente. Toro aceptó y reconoció que lo que se estaba construyendo era algo diferente a la biodanza, una metodología pedagógica propia.

El interés por conocer y expandir esta nueva manera de comprender la educación centrada en la vida, llevó a crear y diseñar propuestas de formación de educadores biocéntricos en diversos formatos. En 1999, se abre la primera cohorte de la Especialización en Educación Biocéntrica en la Universidade Vale do Acaraú.

En su investigación acerca de los orígenes y antecedentes de esta propuesta educativa, Esmeraldo (2015) sistematizó y documentó que, entre la primera cohorte de la Especialización en Educación Biocéntrica en 1999 y 2015, un total de 143 egresados completaron el posgrado con la presentación de sus trabajos finales. Hasta mayo de 2020 todas las formaciones de educadores biocéntricos, en sus diversos formatos, se dictaban con modalidad presencial, pero debido a la Pandemia de Covid-19 la ONG Universidade Biocêntrica lanzó de manera remota por primera vez el curso online de Educación Biocéntrica “Tejiendo la vida con reflexión, diálogo, vivencia y acción”. Hasta la fecha se han dictado siete ediciones de dicha formación y un curso híbrido en 2025. Vale aclarar que de la cuarta edición del curso online fue analizado su diseño tecnopedagógico (Furlotti, 2026), llegando a descubrir nuevas formas de vivenciar esta propuesta, así como a confirmar el alcance metodológico que la pedagogía del encuentro humano posee.

La Educación Biocéntrica es un nuevo enfoque pedagógico que sitúa la vida como principio organizador de los procesos de aprendizaje-desarrollo humano. Esto significa cuidar la vida, representando un cambio en el paradigma educativo conocido hasta ahora. Su propósito no se limita a transmitir conocimientos, sino a favorecer el desarrollo integral de las personas, fortaleciendo la inteligencia afectiva, la construcción de vínculos, la creatividad y el compromiso con la transformación de la realidad.

Este nuevo enfoque pedagógico se ha ido nutriendo y desarrollando principalmente en Brasil desde la década de 1980.

El Centro de Desenvolvimento Humano (CDH) y la Universidade Biocêntrica (2021) la definen como “una propuesta de aprendizaje-desarrollo humano, sistematizada por Ruth Cavalcante y Cézar Wagner L. Góis, cuyo objetivo principal es el desarrollo de la Inteligencia Afectiva a través de Vivencias Pedagógicas, así como el compromiso con la Acción Transformadora” (p. 8). Lo que distingue a este enfoque de otros paradigmas educativos es que no parte exclusivamente de la razón ni de los instintos: parte de la potencia de vida. Eso implica reconocer la totalidad del ser humano -cuerpo, mente y espíritu- y situarla como base y motor de todo proceso de aprendizaje.

Cada propuesta de educación biocéntrica es activa, expresiva, amorosa y alegre. Y se encuentran presentes el movimiento y la danza, la vivencia, el diálogo, la reflexión, la construcción colectiva del conocimiento, el fortalecimiento de vínculos y la acción transformadora. Es una educación que favorece el conocer, la inteligencia afectiva, el despertar de la conciencia y la emancipación humana.

Como se mencionó en los orígenes de la Educación Biocéntrica, Ruth Cavalcante y Cézar Wagner de Lima Góis, a lo largo de sus estudios y vivencias, fueron aproximándose e integrando a su práctica pedagógica la Educación Dialógica, de Paulo Freire; el Pensamiento Complejo, de Edgar Morin; y el Principio Biocéntrico, de Rolando Toro. Cabe destacar que estos no son los únicos referentes teóricos de la Educación Biocéntrica (Cavalcante & Góis, 2015), pero constituyen los tres pilares de fundamentación teórica y metodológica del Método Integrativo Biocéntrico (MIB), que será desarrollado en la próxima sección de este artículo.

La Educación Dialógica, inspirada en Paulo Freire, concibe el diálogo entre las personas como un elemento profundamente formador y transformador, en el que los participantes se ven, se escuchan, se conocen, se acogen, estudian juntos, comparten sus experiencias, visiones de mundo, dolores y alegrías, y construyen conocimiento de manera conjunta. En palabras de Freire (1967), la “educación dialógica y activa, orientada hacia la responsabilidad social y política, se caracteriza por la profundidad en la interpretación de los problemas” (p. 60).

Para que este tipo de diálogo ocurra, los círculos de cultura constituyen instrumentos metodológicos fundamentales, pues “a partir de un tema generador las personas reflexionan sobre su vida […] sobre contenidos teóricos, sobre posibilidades de acción” (ONG Moradia e Cidadania SC, 2013, 3:02). El círculo es una configuración que no tiene principio ni fin; no existe jerarquía, y todos poseen saberes importantes que pueden ser compartidos. Esta disposición permite que las ideas circulen, que las personas se vean y se escuchen, constituyéndose así en una invitación a la participación de todos. Es un espacio de palabra cualificada y de escucha activa, donde pueden producirse cambios por su carácter reflexivo y participativo.

Respecto del Principio Biocéntrico, Toro (2005) nos invita a situar la vida, en todas sus formas de manifestación, en el centro de la existencia. En este sentido, sostiene que este principio “pone su interés en un universo comprendido como un sistema vivo” y “es un punto de partida para estructurar las nuevas percepciones y las nuevas ciencias del futuro relativas a la existencia: atribución de prioridad a lo viviente” (p. 51). En consonancia con esta perspectiva, Ruth Cavalcante afirma que ello implica reconocer el valor de toda forma de vida e invita a celebrar la vida (ONG Moradia e Cidadania SC, 2013, 6:10).

 Para Toro (1991), el Principio Biocéntrico se constituye como “una poética de lo viviente, fundada en las leyes universales que conservan y permiten la evolución de la vida” (p. 12). Influye en nuestra manera de ser, actuar, pensar y realizar acciones en el mundo, siempre en favor de la vida, de reverenciarla y de promoverla.

En relación con el Pensamiento Complejo de Edgar Morin, Ruth Cavalcante señala que esta perspectiva propone una reflexión más profunda sobre la vida, considerando e integrando “todos los aspectos de la vida y del pensamiento humano” (ONG Moradia e Cidadania SC, 2013, 4:35). En este sentido, Morin (2007) afirma que el pensamiento complejo “está animado por una tensión permanente entre la aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto de todo conocimiento” (p. 7).

Edgar Morin nos invita a reflexionar sobre la necesidad permanente de desarrollar un pensamiento complejo, es decir, una forma de pensar que considere el entramado de múltiples dimensiones implicadas, articulándolas, relacionándolas y contextualizándolas de manera constante, e integrando el todo, las partes y las interacciones que se establecen entre ellas. Esta perspectiva influye asimismo en nuestras formas de ser, hacer, conocer, sentir y actuar, al promover la religación de los saberes, la articulación entre el arte, la filosofía, las ciencias y las tradiciones, así como la reintegración del ser humano en el proceso de construcción del conocimiento.

Los principios y pilares mencionados orientan la Educación Biocéntrica y encuentran su expresión metodológica en el Método Integrativo Biocéntrico (MIB), desarrollado por Ruth Cavalcante y Cézar Wagner de Lima Góis. Más que una secuencia de actividades, el MIB constituye una forma de comprender y acompañar los procesos de aprendizaje-desarrollo humano desde el Principio Biocéntrico. El MIB es definido por Cavalcante et al. (2017) como:

(…) un método complejo que parte de la facilitación de la acción compartida, en la que se integran lo dialógico, lo vivencial, lo reflexivo y la acción propiamente dicha o actividad humana. Así se forma un todo generador de transformación del mundo, construcción de conocimiento y de individuación coexistente, que fortalece y desarrolla la identidad personal, tanto de sujetos individuales como de colectivos. El método enfatiza lo singular y lo colectivo, lo participativo y la amorosidad. (p. 169)

El Principio Biocéntrico funciona como eje vertebrador del MIB y todas las categorías metodológicas cobran sentido en la medida en que generen vida. Sus cuatro categorías centrales son:

Diálogo Libertador Amoroso: encuentro entre personas para dar nombre y sentido al mundo, permitiendo que los participantes actúen, sientan y piensen como sujetos de su propia historia. Se busca alcanzar un conocimiento crítico y una acción consciente, promoviendo una visión del mundo desde una perspectiva amorosa y colectiva. Inspirado en la pedagogía de Paulo Freire, el diálogo constituye el punto de partida de los procesos educativos. No se reduce al intercambio de ideas ni a una técnica de comunicación; es una práctica ética basada en el reconocimiento mutuo, la escucha y la construcción colectiva del conocimiento.

Vivencia Pedagógica Biocéntrica: ocupa un lugar central en el MIB, no constituye un recurso para motivar al grupo ni una actividad previa al aprendizaje. Es una forma de conocimiento que integra sentir, pensar y actuar en una experiencia vivida con intensidad y presencia. Posee dos subdimensiones que se alimentan mutuamente, la vivencia ontológica que se centra en el desarrollo del ser, su identidad y su conexión profunda con el sentimiento de estar vivo; y la vivencia epistemológica, que se orienta hacia el conocimiento, buscando la aprehensión de significados, la construcción de sentido de lo vivido y la práctica de lo aprendido. La vivencia pedagógica ocurre dentro de un proceso de construcción metodológica (Edelstein, 2015) donde se integra el sentir con el aprendizaje-desarrollo humano, incluyendo momentos de reflexión y construcción de conocimiento.

Reflexión Ampliada: Representa la integración de la razón con la afectividad y la corporeidad. No se limita al pensamiento lógico-lineal, sino que reconoce que todo pensamiento está impregnado de afecto y de los sentidos que nos llevan a conocer el mundo, promoviendo el cultivo de la afectividad en el acto de conocer. Permite elaborar críticamente lo vivido y vincularlo con nuevos conocimientos, preguntas y marcos de interpretación. No se trata únicamente de analizar una situación, sino de ampliar la comprensión de la realidad integrando dimensiones personales, sociales, culturales y ambientales.

Acción Transformadora: El proceso educativo debe trascender la interacción y la vivencia para llegar a la transformación del mundo a través de la actividad humana. Esta transformación comienza como un trabajo interno del sujeto y se proyecta hacia lo colectivo y comunitario, manifestándose en cambios concretos en la realidad cotidiana, familiar, laboral y social de los participantes. El aprendizaje alcanza su mayor significado cuando se proyecta en acciones que contribuyen al cuidado de la vida y a la transformación de la realidad.

De este modo, el conocimiento deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en una práctica comprometida con la construcción de una cultura biocéntrica.

Desde sus inicios, la Educación Biocéntrica trascendió el ámbito escolar para desarrollarse en una amplia diversidad de contextos educativos y comunitarios. Su concepción del aprendizaje-desarrollo humano permite que sus principios y su metodología dialoguen con realidades muy diversas, manteniendo siempre como horizonte el cuidado y la promoción de la vida.

En el ámbito de la educación formal, se implementa en todos los niveles del sistema educativo, desde la educación inicial hasta la universidad. Se integra en propuestas de formación docente, proyectos institucionales, experiencias de innovación pedagógica y procesos de enseñanza que buscan fortalecer tanto los aprendizajes como la convivencia, la participación y el desarrollo integral de las personas.

En la educación no formal y comunitaria, la Educación Biocéntrica acompaña procesos de organización social, desarrollo comunitario, alfabetización, educación popular y formación ciudadana. Su metodología favorece la participación activa de las personas y la construcción colectiva de respuestas frente a los desafíos que atraviesan las comunidades.

Asimismo, sus aportes se extienden al campo de la salud, donde contribuye a promover prácticas de cuidado, humanización de los vínculos y fortalecimiento de la calidad de vida. También se desarrolla en organizaciones sociales, instituciones culturales, proyectos ambientales y espacios de formación permanente, donde el aprendizaje se entiende como un proceso continuo que acompaña a las personas a lo largo de toda la vida.

La incorporación de entornos virtuales y modalidades híbridas ha demostrado que es posible sostener los principios de la Educación Biocéntrica en escenarios educativos diversos, recreando espacios de diálogo, vivencia, reflexión y acción transformadora acordes con las características de cada contexto.

Esta diversidad de aplicaciones pone de manifiesto que la Educación Biocéntrica no constituye un conjunto de técnicas destinadas a un ámbito específico. Se trata de una perspectiva pedagógica que ofrece criterios para pensar y acompañar procesos de aprendizaje-desarrollo humano allí donde las personas construyen conocimiento, establecen vínculos y participan en la transformación de sus comunidades.

En un contexto atravesado por profundas transformaciones sociales, culturales, tecnológicas y ambientales, la Educación Biocéntrica invita a recuperar una pregunta que resulta tan simple como desafiante: ¿nuestras prácticas educativas generan vida?

Responder a este interrogante supone revisar el sentido de educar. Significa reconocer que enseñar no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino también en crear condiciones para que las personas desarrollen sus potencialidades, fortalezcan vínculos solidarios y participen activamente en la construcción de comunidades más justas, democráticas y sostenibles.

A lo largo de más de cuatro décadas, Ruth Cavalcante y Cézar Wagner han desarrollado una propuesta pedagógica que articula fundamentos éticos, epistemológicos y metodológicos en torno a un mismo horizonte: situar la vida en el centro de los procesos de aprendizaje-desarrollo humano.

En diálogo con el pensamiento de Paulo Freire, Rolando Toro y Edgar Morin, la Educación Biocéntrica ofrece una perspectiva original que continúa inspirando experiencias educativas en múltiples contextos y países.

Más que un conjunto de estrategias didácticas, constituye una invitación a comprender la educación como un proceso profundamente humano, en el que aprender implica también sentir, vincularse, dialogar, reflexionar, crear y actuar con responsabilidad frente a los desafíos de nuestro tiempo.

Quizá esa sea su mayor contribución: recordarnos que toda práctica educativa deja huellas. Y que, frente a cada decisión pedagógica, siempre es posible volver a la pregunta que abrió este recorrido: ¿Lo que estamos haciendo está generando vida?

Dedicamos este artículo a Ruth Cavalcante, en homenaje a su vida y a su fecunda trayectoria como educadora. Agradecemos profundamente su aliento para escribir este texto y por inspirarnos a seguir compartiendo la Educación Biocéntrica. Que estas páginas contribuyan a que esta pedagogía continúe encontrando nuevos caminos, comunidades y educadores comprometidos con el cuidado y la promoción de la vida.

Referencias Bibliográficas

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Cavalcante, R., Góis, C. W. de L., & Colaboradoras. (2017). Educación biocéntrica: Ciencia, arte, mística, amor y transformación (T. Vázquez Tendero, Trad.). Ediciones CDH. (Obra original publicada en 2015)

Centro de Desenvolvimento Humano (CDH) & Universidade Biocêntrica. (2021, marzo). Apostila curso intensivo de Educação Biocêntrica: Tecendo a vida com reflexão, diálogo, vivência e ação. Fortaleza, Ceará, Brasil.

Edelstein, G. (2015). Formar y formarse en la enseñanza. Paidós.

Esmeraldo, A. (2015). Educação Biocêntrica do Ceará: Um estado da arte. Arte Visual.

Freire, P. (1967). Educação como prática da liberdade. Paz e Terra.

Furlotti, F. (2026). Análisis de un diseño tecnopedagógico: El caso de la 4ta edición del curso online de Educación Biocéntrica [Tesis de maestría, Centro de Estudios Avanzados, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba].

Morin, E. (2007). Introdução ao pensamento complexo (E. Lisboa, trad.; 3a ed.). Sulina.

ONG Moradia e Cidadania SC. (2013, 29 de junio). Entrevista Profa Maria Ruth Cavalcante parte I [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=K9YNwNE-Yqg

Toro, R. (1991). Teoria da biodança: Coletânea de textos (Tomos I e II) (F. Flores, trad.). Associação Latinoamericana de Biodança.

Toro, R. (2005). Biodanza (2a ed.). Olavobras.

Para ampliar

Cavalcante, R., Wagner, C., Diógenes, F., Arraes, C., & Regina, C. (2004). Educación Biocéntrica. Un movimiento de construcción dialógica. CDH.

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Esmeraldo, A. (2021, 27 de marzo). Historia y expansión de la Educación Biocéntrica [Presentación de PowerPoint]. Fortaleza, Ceará, Brasil.

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Llanos Zuloaga, M. (2023). La Educación Biocéntrica, propuesta de una visión humanista. Revista EDUCA UMCH. https://doi.org/10.35756/educaumch.202321.266

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Piazzi, C. A. (2021). Educar para el cuidado de la vida. Una propuesta para abordar la educación ambiental desde el paradigma biocéntrico. ProPulsión, 3(1), 93–108. https://doi.org/10.53645/revpropulsion.v3i1.55

Universidade Biocêntrica. (2021, 14 de mayo). Educación Biocéntrica [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=wLYZDL5qbt0

Obras de Freire: https://redclade.org/noticias/libros-paulo-freire-educar-para-la-libertad/

Florencia Furlotti

Paula Pereira Scherre

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