Pedagogía

Integridad académica: reflexiones en tiempos de IA

Valeria Moschetta
Directora del CIADE-ED (UBP)
Coordinadora de asesoramiento pedagógico para posgrado (UBP)
Docente de grado y posgrado (UBP)

María Belén Santillán Arias
Directora de la Diplomatura en Enseñanza con Inteligencia Artificial Generativa (UBP)
Coordinadora de Innovación Educativa de la Dirección de Pedagogía (UBP)

Jueves, 18 de junio de 2026

Fuente: Elaboración propia mediante Google Gemini

Con la irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) en las aulas, la integridad académica nos interpela especialmente y como docentes nos surge un interrogante clave ¿cómo acompañar a los y las estudiantes en procesos de aprendizaje éticos y honestos cuando la disponibilidad de la IAG es tentadora para resolver actividades y evaluaciones?

Hoy en día, la docencia en todos sus niveles enfrenta, una vez más, el desafío de formar profesionales idóneos; ciudadanos que no solo sean competentes en el manejo de contenidos disciplinares específicos, sino que también sean capaces de habitar e intervenir en el mundo con una sólida formación ética. Desde esta perspectiva es necesario otorgar tiempos y espacios para volver a pensar el concepto de integridad académica y poner sobre la mesa los modos de hacer y ser de los estudiantes con relación a la gestión del conocimiento y a las maneras de habitar los distintos contextos en los que actúan con honestidad.

Si bien no es posible ofrecer una definición única de la integridad académica, el Centro Internacional para la Integridad Académica (ICAI, por sus siglas en inglés) la define como un compromiso, incluso ante la adversidad, ante seis valores fundamentales: honestidad, confianza, justicia, respeto, responsabilidad y valentía.

El compromiso de implementar la integridad ética se complejiza aún más en tiempos de inteligencia artificial, donde modelos de lenguajes generan texto, imagen, audio y video con una facilidad asombrosa. La IA permite simular aprendizajes de formas que resultan difíciles de detectar y de evaluar. En este escenario, el núcleo del problema ya no sería que los estudiantes usen la IA, sino más bien si lo hacen de forma transparente y con conciencia de para qué la usan.

Esta situación se ha convertido en una problemática compleja de gestionar en las instituciones en general y en las aulas en particular. La Universidad Blas Pascal (UBP) comparte la preocupación y, entendiendo que no hay una solución única para abordarla, genera espacios de reflexión (entre otros, el ciclo de webinarios Inteligencia Artificial en investigación académica: premisas, orientaciones y herramientas) y de formación de docentes (Diplomatura en Enseñanza con IAG).

Un encuentro entre colegas para reflexionar

Este artículo recupera los aportes y reflexiones surgidos en el marco del webinario “Integridad académica en tiempos de IA” a cargo de la referente internacional Daniela Gallego Salazar del Tec de Monterrey (México) y organizado por la Dirección de Pedagogía y el Centro de Investigación Aplicada y Desarrollo de la Educación (CIADE-ED) de la UBP.

Cabe aclarar que no se trata de aportes exhaustivos que agotan las reflexiones posibles sobre esta amplísima temática, más bien se pretende abrir puertas para pensar sobre modos de abordar el fenómeno junto a colegas e intentar definir estrategias situadas.

El encuentro se llevó a cabo de forma virtual el pasado jueves 22 de mayo, y estuvo abierto a toda la comunidad educativa. Allí Daniela Gallego realizó un recorrido breve pero muy contextualizado de la problemática de la integridad académica desde perspectivas sociales macro, instalando la complejidad más allá de los espacios educativos. Esta perspectiva permite entender que las preocupaciones por los valores de honestidad y ética en los quehaceres académicos no se resuelven solo desde estrategias áulicas, pero que resultan igualmente necesarias en el aula.

Por eso, compartimos con los docentes lectores algunas de las propuestas y estrategias pedagógicas compartidas por la especialista; unas se pueden promover desde el aula y otras desde la institución educativa.  

Con relación a las estrategias centradas en el aula, donde el docente tiene un accionar directo, la especialista menciona algunas que compartimos a continuación.

Rediseñar las evaluaciones es una de las claves. En este sentido, propone alejarse de tareas que la IA puede resolver fácilmente como resúmenes, definiciones o textos genéricos y en cambio acercarse a tareas que requieran pensamiento propio: análisis de casos situados, reflexión sobre el proceso, producción con evidencia del recorrido.

Otra de las estrategias es transparentar el uso de la IA. Invitar a los estudiantes a declarar cómo usaron la IA, qué decisiones tomaron, qué modificaron. No como control sino como parte del aprendizaje. Esto implica, para la especialista, que el docente también sea transparente sobre su propio uso y pueda compartir en el aula sus propios usos y las decisiones que toma al respecto.

También aconseja trabajar el proceso, ya que no solo el producto es una posibilidad potente para generar espacios de aprendizaje. Por ello propone evaluar borradores, bitácoras, o decisiones intermedias. Y esto es así dado que lo que la IA no puede falsificar fácilmente es el proceso visible y documentado.

El denominador común de estas estrategias es la construcción de espacios de diálogo sincero en el aula, derribando el mito de que los estudiantes, por ser nativos digitales, saben usar la IA de manera crítica o conocen sus riesgos. En este sentido, la especialista pone énfasis en abrir conversaciones explícitas sobre alucinaciones, sesgos, limitaciones de estos modelos, debatiendo sobre el verdadero sentido de aprender con IA en lugar de delegar en ella nuestros procesos cognitivos.

Finalmente, otorga importancia a habilitar el error y la honestidad dentro del espacio del aula. Crear condiciones para que un estudiante pueda decir “usé la IA para esto y me quedé corto” sin miedo a la sanción. Poder incorporar la cultura del error como parte del aprendizaje.

En cuanto a las estrategias centradas en la institución, la especialista propone pensar en dos acciones: construir marcos orientativos colectivos y trabajar en la formación docente continua.
En relación a lo primero, es importante no dejar al docente solo frente a decisiones sobre IA y cómo implementar su uso. La institución necesita ofrecer criterios compartidos, aunque no sean normas rígidas. Esto requiere acuerdo entre pares y conversaciones y acuerdos, no necesariamente debe ser una bajada de línea jerárquica.

En relación con la formación docente continua, es clave que los docentes comprendan cómo funciona la IA para poder acompañar a sus estudiantes en los mencionados procesos. Estos espacios de formación no pretenden formar expertos técnicos sino más bien reflexionar para tener criterio pedagógico informado.

Como referenciamos al inicio, estos aportes pretenden abrir espacio de reflexión y diálogos entre docentes y entre docentes y la gestión de la institución educativa. El uso de la IAG nos interpela a todos los profesionales de la educación y el UBP busca aportar líneas de pensamiento.

Invitamos a la comunidad UBP y a la comunidad en general a hacer el ejercicio de implementar algunas de las sugerencias propuestas por la especialista en sus contextos de desempeño, de manera situada en diversas realidades educativas, tanto para el contexto del aula, como para el institucional. Lejos de paralizarnos, es importante permitirnos generar experiencias diversas con un firme criterio de poner de relieve la enseñanza con integridad académica, haciendo uso de la tecnología como herramienta y situar las personas en el centro, en este caso a los estudiantes y a los docentes de todos los niveles educativos.

Valeria Moschetta

Maria Belen Santillán Arias

Agregar comentario